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 LA CONCEPCIÓN CIENTÍFICA

DE LA GUERRA URBANA EN LOS TUGURIOS

 

Por: NICOLE SCHUSTER

  

(…) Porque las ratas y las hormigas pertenecen

 a esas raras especies que se matan entre sí

en ciertas condiciones demográficas y espaciales[1] 

 

INTRODUCCIÓN

El problema de los modos de combate no-lineales, que hoy en día tienen su máxima expresión en la guerra asimétrica, ha siempre preocupado a los grandes jefes militares. Pero desde la década de los noventa del siglo XX, los estrategas occidentales estudian un campo de la asimetría, no muy explorado hasta este momento: el de las guerras urbanas[2]Según los analistas militares, la estructura casi monolítica que tenían las ciudades clásicas con sus sectores socio-económicos y políticos bien definidos, ha ido disipándose para dejar paso, en estas últimas décadas, a redes amorfas y difusas cuyas fibras se articulan oportunistamente y coyunturalmente entre sí. En esas relaciones, que interconectan a los sectores formal e informal, es sumamente difícil detectar los centros de gravedad, que fluctúan según las circunstancias y se adaptan esporádicamente a ellas. De ahora en adelante, el mundo urbano que se perfila se simboliza por su alto grado de heterogeneidad, complejidad y caos.

Los análisis realizados por los círculos de investigadores estadounidenses resaltan el peligro que representa el enorme crecimiento demográfico para el mundo y especialmente para las ciudades, que atraen a los migrantes en búsqueda de una vida mejor. Establecen que, en países del Tercer Mundo como el Perú, prácticas neocoloniales y antidemocráticas procediendo de gobiernos oligarcas sumisos a los intereses de grupos de poder extranjeros, así como políticas gubernamentales inadaptadas y erróneas, fomentan la marginalización de sectores siempre más amplios de la población, la extensión abismal de los tugurios y el consecuente surgimiento de grupos insurgentes. Esta situación no significa solamente una amenaza para los Estados que experimentan esos cambios, sino también para la seguridad nacional de Estados Unidos[3], puesto que de estas mutaciones en el espacio físico y social de las urbes emergió un tipo de guerra distinto al que solía darse antes.

El carácter asimétrico de las modalidades de combate adoptadas por los nuevos insurgentes de la ciudad, obligó entonces a los estrategas militares a pensar en el reemplazo del modelo de guerra lineal e industrial de la guerra fría, cuya estructura derivaba de los sistemas cerrados diseñados por los cientistas de la era cibernética. Ayudados por institutos de pensamiento como la Rand Corporation, los analistas militares impulsaron la revisión de los parámetros de la estrategia operacional, que eran sólo aplicables en conflictos entre Armadas convencionales. Exploraron nuevas formas de combate que tenderían a remediar a la falta de agilidad y de capacidad adaptiva de los soldados y que permitirían a estos últimos responder a la táctica dispersa y ágil de los grupos insurgentes. Bajo esta óptica, los estrategas militares optaron por incorporar los principios de funcionamiento de la ciencia del caos y de la complejidad en su metodología de observación de la guerra urbana, pensando que así serían capaces de descifrar los mecanismos que la rigen y de encontrar la fórmula mágica que les conducirá directamente hacia la victoria[4].

Este enfoque no tiene un impacto solamente en la táctica de guerra que se está ensayando contra el enemigo asimétrico en las ciudades de los países ocupados por las potencias occidentales. La nueva visión de la guerra repercuta también directamente en los tugurios, cuya arquitectura es, hoy en día, explicada por los estrategas militares en base a los criterios de la ciencia de la complejidad. La asimilación es riesgosa si uno considera el aumento tendencial de la pobreza y, por ende, de los asentamientos humanos, así como el afán insaciable de experimentación de la guerra, que evidencian las potencias hegemónicas.

 

LOS TUGURIOS

Las ciudades siempre han sido centros de gravedad,

pero ahora están más magnéticas que nunca.

También son el equivalente posmoderno de las selvas

y montañas - ciudadelas de los desposeídos e irreconciliables. 

Ralph Peters[5]  

Durante la presidencia de Nixon, la preocupación de los círculos de poder estadounidenses por la incontrolable explosión demográfica en el mundo se plasmó en la conformación de una Comisión sobre el crecimiento demográfico mundial y las implicaciones de este último en la política de seguridad nacional  de Estados Unidos. El informe titulado The National Security Study Memorandum: NSSM 200 and Overseas Interests[6], que salió en el año 1974 bajo la supervisión de Kissinger, presenta al crecimiento demográfico como una de las fuentes principales de los conflictos que se desatarán por el control de los recursos estratégicos, especialmente en los países del Sur. Se culpa en ese informe a los pobres de la depredación de los bosques, del deterioro del medio ambiente, obviando de esa manera la responsabilidad que tienen las grandes empresas, y especialmente las mineras, en este proceso de degradación y destrucción. Tampoco se cuestiona el modelo económico, por lo que la pobreza resulta ser un fenómeno contingente[7]. Asimismo, los habitantes de los tugurios son percibidos como eventuales fomentadores de la violencia y, por consecuencia, representan un desafío para la seguridad nacional estadounidense[8].

En la segunda parte de la década del setenta, Turquía pareció confirmar las hipótesis expuestas en el Informe NSSM 200. Estalló en las grandes ciudades del país una serie de disturbios, por cuanto insurgentes tomaron el control de los geçekondus (tugurios). Según la Rand Corporation[9], esta rebelión era debida a una pérdida de poder por parte del Estado y a la organización de grupos insurgentes, entre los cuales se encontraban universitarios, tanto de la extrema derecha como de la izquierda, obreros, desempleados y migrantes de las zonas rurales. Se había instaurado un nuevo orden social en el que los líderes de los movimientos populares proveían a la gente de los tugurios con los bienes materiales que le faltaban, o sea asumían el rol del Estado, el cual no cumplía con su deber de proteger y facilitarle a la población el acceso a los servicios básicos. En otras palabras, los dirigentes emergentes de los tugurios ejercían un papel de regulación socio-económica informal, lo que convertía al Estado en un ente superfluo[10]. Bajo esta óptica, no es una sorpresa que los expertos de la Rand Corporation temieran que el impresionante crecimiento de las megalópolis de los países del Sur, como Lima, Bogota, San Salvador y México[11], represente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, sobre todo porque la situación de alzamiento en Turquía era susceptible de servir de ejemplo a las capas desfavorecidas de las zonas pobres de cualquier país del Tercer Mundo.

De la lectura de esos informes se desprende que los políticos y militares estadounidenses son conscientes de que la expansión de los tugurios en las regiones del Sur procede de un fenómeno de migración del campo a la ciudad, que las deficientes políticas económicas de los gobiernos de estos países ocasionan[12]. En otro documento de la Rand, que ratifica el interés de esta institución y de los círculos militares en los tugurios y la insurgencia que puede surgir de ellos, se menciona que las condiciones de vida encontradas por los migrantes en la casi totalidad de los tugurios no podrían ser aceptadas en los países desarrollados por ser intolerables[13]. Este señalamiento denota un alto grado de cinismo, pues la extensión de los tugurios se debe en gran parte a la puesta en práctica en los países subdesarrollados del modelo neoliberal diseñado por los países del centro y a la aplicación consecutiva de los planes de reestructuración impuestos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Es ya conocido que la destrucción deliberada de la industria local impulsada por esas instituciones internacionales financieras promovió una economía principalmente terciaria, y que las poblaciones rurales fueron azotadas por un proceso endémico de "desagriculturación", que las obligó a migrar masivamente hacia las ciudades. La privatización de numerosos sectores públicos, también reclamada por el FMI y el BM, así como el consecuente abandono por parte del Estado de la gente del agro, llevaron a que una población abigarrada, compuesta de desempleados, pobres, working-poor[14], delincuentes, pequeños traficantes, encuentre en esos asentamientos humanos desprovistos de todo servicio público una forma caótica y desjerarquizada de sobrevivir.

 

GUERRAS ASIMÉTRICAS Y TEORÍA DEL CAOS 

"Por supuesto la invasión generó mucho resentimiento.

Imagínense que una potencia extranjera invada

un barrio de Denver, Baltimore o Washington,

y empiece a arrestar a los dirigentes comunitarios.

En un dos por tres, todo el mundo empuñaría

las armas  y saldría a pelear.

Eso es precisamente lo que pasó en Mogadiscio".

Mark Bowden[15] 

Al mismo tiempo que siguen estudiando el problema demográfico, ligándolo de forma automática con la amenaza de la insurgencia en las zonas urbanas densamente pobladas[16], los expertos de la Rand Corporation y los militares analizan cómo enfrentar el fenómeno de las guerras asimétricas que se está dando en las ciudades de los países en guerra con Occidente. La batalla de Hue en 1968 durante la Ofensiva de Tet en Vietnam[17] y la debacle de los soldados estadounidenses enfrentados a la población de Mogadiscio en Somalia en el año 1993 constituyeron duras experiencias para Estados Unidos[18]. De la misma manera, las operaciones militares en Grozny pusieron al descubierto la forma rígida de pelear de los rusos y su incapacidad de adaptarse a las formas asimétricas de combatir sus adversarios. Esos casos revelaron a las potencias hegemónicas que su lógica lineal y estalinista de guerra fría estaba destinada al fracaso si se aplicaba en un contexto de asimetría[19]. A partir de este momento, los investigadores militares estadounidenses se esforzaron en reconsiderar el universo de los nuevos conflictos y en revisar su táctica de guerra para adecuarla al modelo emergente de guerras urbanas que Occidente fomentaba. En este contexto, el Pentágono empezó a ver en la forma espuria y compleja que toma el hábitat de los estratos pobres de las sociedades – es decir los tugurios – una red de reproducción ideal para los insurgentes. Este espacio habitacional, típico de los países del Sur, constituye para los líderes de grupos que se oponen a su gobierno un santuario perfecto. Conocen cada calle, cada rincón, lo cual les permite desafiar a las fuerzas del orden usando métodos de lucha asimétrica que resaltan su creatividad, su astucia, sus talentos de ubiquidad y su capacidad de explotar el efecto sorpresa.

El cambio de estrategia operativa de las Fuerzas Armadas estadounidenses se inició con la sustitución de los sistemas de la cibernética y de su programación matemática de la guerra por los mundos de redes y de flujos sujetos a cambios espacio-temporales dinámicos de la ciencia del caos y de la complejidad. En su replanteamiento de los parámetros de la estrategia operacional, los estrategas militares reforzaron el rol que la cibernética otorgaba a la información y la comunicación. Sin embargo, se hicieron imperativas una reinterpretación del valor de la información y una readecuación de la aplicación del fenómeno de entropía, dado que la cibernética alegaba que el volumen de información en un sistema es la expresión de su organización. En otras palabras, la cibernética pretendía que a un grado alto de organización correspondía un grado bajo de entropía. De la misma manera, un nivel alto de información en el sistema era asimilado a un nivel de entropía alto y, por ende, a una organización débil[20]. La ciencia del caos reintegra, por su parte, el concepto de entropía positiva en los análisis de sistemas y redes y la equipara a la auto-organización[21]. En concordancia con los principios de la teoría del caos y de la complejidad, y en virtud al alto valor que se le concede a la información, se establece que la estrategia operacional, conceptualizada a través del “ciclo OODA” (Observación, Orientación, Decisión, Acción)[22] alienta “la iniciativa local, favorece un comando difuso, conecta una Armada a través de los medios de comunicación” y hace “que una batalla dinámica logre alcanzar un cierto grado de auto-sincronización[23]. En el marco de las operaciones militares en terreno urbano (MOUT) y de las operaciones de contra-insurgencia (COIN), los principios de la ciencia del caos relacionados con la auto-sincronización y auto-organización de los agentes emergentes que actúan dentro del flujo complejo, caótico y, sin embargo, determinable[24], tomaron una gran relevancia. Es precisamente en función a ellos que se elaboró el nuevo método de combate denominado “enjambre[25]” (swarming), cuyo dinamismo desafiaría las modalidades lineales de la táctica convencional y correspondería a la evolución fractal pregonada por la teoría del caos[26]. Esta modalidad de combate[27], que se encuentra tanto a nivel del Ejército, como de las fuerzas aérea y naval, es – según los estrategas occidentales e israelíes – el método ideal para enfrentar la guerra llamada “caopléxica”, un fenómeno que va creciendo en un mundo en que el rol de los Estados se modifica y declina, y donde las zonas populares urbanas se extienden de manera “caótica y compleja”[28].

 

CONSECUENCIAS DE LA APLICACIÓN DE LA TEORÍA DEL CAOS EN EL ANÁLISIS DE LA GUERRA

 

Un ejército sin preparación para operaciones urbanas

a través de un amplio espectro no está preparado para mañana.

Ralph Peters[29]

Como vemos, poco a poco los estrategas asimilan la guerra a un proceso científico[30]. Pero van más allá y comparan las ciudades a organismos vivos, incitando de esa manera a considerarlas en tanto que categoría biológica, la cual es también, hoy en día, analizada en base a principios pertenecientes a la ciencia del caos y de la complejidad. Es decir que se ve a la ciudad como un proceso caótico y complejo[31], en donde se entrelazan las relaciones urbanas entre sí, entre urbes, y entre esas urbes y las regiones. En otras palabras, se la concibe como un conjunto de sistemas dentro de sistemas mayores[32] entre los cuales no existen relaciones de causa-efecto, y cuyo nivel de complejidad es proporcional al grado de descentralización que la caracteriza[33].

Paralelamente, ciertos autores([34]) no dudan en interpretar la desenfrenada dilatación de los asentamientos periféricos como una evolución "fractal"[35]. El término es sabio, pero induce a desentenderse de la problemática real. Presentar a la evolución en el espacio de los tugurios como un proceso “fractal”[36] equivale a hacer creer que la forma anárquica de crecimiento de los barrios populares obedece a un orden regido por la “contingencia”, el “dinamismo” y el "caos organizado", cuando en realidad el fenómeno de los tugurios no responde a causas naturales, sino que es el resultado de políticas gubernamentales falladas (falta de planificación urbanística, por ejemplo), y/o corruptas[37].

Con la ecualización de la estrategia de guerra a la teoría del caos por un lado, y el análisis de la estructura de las ciudades y de los tugurios en función a criterios que proceden de la ciencia de la complejidad por el otro, se pone de manifiesto la voluntad de los gobiernos de elaborar una estrategia de contención en la que la participación de las fuerzas de élite policiales y militares es decisiva. En ese contexto, deberían llamar la atención, en Brasil, los asaltos del B.O.P.E., con sus métodos de combate de cuerpo a cuerpo[38], y los de los equipos de SWAT. Los militares brasileños tienen también un rol protagónico en esas operaciones de represión sistemática, dado que se empeñan en perfeccionar, en las favelas, las mismas tácticas de incursiones, combate, tortura y matanza que aplican en los tugurios de Haití, en el marco de las misiones de “estabilización” en las que participan con las tropas de la MINUSTAH[39]. La estrategia de control brutal de las favelas que se está ensayando en Brasil revela que la experimentación de las guerras asimétricas, a parte de llevarse a cabo en zonas de guerra oficial, se realizará de forma similar en las zonas pauperizadas. Haití es una confirmación de ello[40].

 

CONCLUSIÓN

Resulta sumamente tenebroso que se busque justificar esas operaciones de control y represión ilegítimas haciéndolas pasar por el filtro de la neutralidad y la razón científica, la cual se pretende imparcial y al servicio de la humanidad. Efectivamente, los discursos oficiales pretenden insuflarnos una visión cientista de la realidad, que nos haría ver en la población de los tugurios una masa criminal, que evoluciona como un proceso caótico, fractal y opaco. Ello tiene un objetivo determinado: despojar a esta gente de todo rasgo humano y banalizar su existencia. De esa manera, la represión violenta de los excluidos del sistema podrá ser practicada en toda impunidad, las industrias de guerra seguirán enriqueciéndose, los “inversores extranjeros” se sentirán protegidos, y los gobernantes y militares se divertirán al observar, como si se trataría de ratas de laboratorios, cómo la gente, desesperada por sobrevivir, hace frente al terrorismo de Estado de sus gobernantes.

 



[1] Citado en TheUrbanization of Insurgency. The potencial Challenger to U.S. Army operations. Jennifer Morrsion Taw and Bruce Hoffman.

[2] Ver Russell W. Glenn, Sidney Atkinson, Michael Barbero, Frederick Gellert, Scott Gerwehr, Steven L. Hartman, Jamison Jo Medby, Andrew W. O'donnell, David Owen, Suzanne Pieklik. Ready for Armageddon. Proceedings of the 2001. Rand Arroyo-U.S. Army ACTD-CETO-USMC Nonlethal and Urban Operations Program Urban Operations Conference. Rand Publishing. 2002.

[3] Ver Max G. Manwaring. Shadows of things past and images of the future: Lessons for the insurgencies in our midst. Max G. Manwaring. Strategic Studies Institutes. Carlisle. PA. Nov. 2004. P.6, 23, 35-36.

[4] Sobre las variaciones en las modalidades de combate en función a los cambios de paradigmas de la ciencia, ver el libro de Antoine Bousquet. The scientific Way of Warfare. Order and Chaos on the battlefields of Modernity. Hurst & Company. London. 2009.

[5] Ralph Peters. Parameters. Spring 1996, pp. 43-50.

[6] El informe es disponible en http://www.population-security.org/index.html#3

[7] Ver Population and International Security in the New World Order. Fátima Vianna Mello 2006. Political Environments nº3. 1996.

[8] Punto 20 del Informe NSSM 200. Executive summary. World demographic Trends.

[9] Ver Sabri Sayari, Bruce Hoffman. Urbanization & Insurgency. The Turkish Case. 1976-1980. Rand Corporation. Santa Monica. California. 1991. P.8-16.

[10] Se puede observar un fenómeno similar en las favelas de Brasil.

[11] Citados en Urbanization & Insurgency. The Turkish Case. Op. cit. P.vii.

[12] Ver TheUrbanization of Insurgency. The potencial Challenger to U.S. Army operations. Jennifer Morrison Taw and Bruce Hoffman. Rand Corporation. San Monica. 1994. P.2.

[13] According to one recent study, the populations in 53 of 57 cities in the developing World live in conditions that would be regarded as intolerable in the industrialized World”. Ver The Urbanization of Insurgency. Ibid. p.4.

[14] Expresión que define a las personas que no logran alzarse por encima del umbral de pobreza de su país, a pesar de tener un trabajo y un salario fijos.

[15] El libro de Mark Bowden trata de la batalla en Mogadiscio en Somalia (3-4 October 1993). Ver Mark Bowden. Black Hawk Down: A Story of Modern War. Grove Press. 2010.

[16] La literatura sobre el tema es abundante. A parte de los informes de la Rand mencionados en este trabajo y que tratan de este problema en particular, ver entre otros: Field Manual No. 3−24. The U.S. Army and Marine Corps Counterinsurgency Field Manual. David H. Petraeus. (Op. cit.) P.28-29; P.89. Robert D. Lamb Ungoverned Areas and Threats from Safe Havens. Final Report of the Ungoverned Areas Project. Prepared for the Office of the Under Secretary of Defense for Policy Planning. 2008. P.25. Asimismo: Hicks, J. Marcus. Fire in the City Airpower in Urban, Smaller-Scale Contingencies. School of Advanced Airpower Studies Air University Maxwell. AFB, AL 36112. 1999.

[17] Aunque los norteamericanos retomaron la ciudad, el conflicto fue sumamente sangriento y en el campo estadounidense hubo un número muy elevado de soldados matados o heridos. Para más información sobre esta batalla, ver Todd C. Helmus, Russell W. Glenn. Steeling the Mind. Combat Stress Reactions and Their Implications for Urban Warfare. Rand Corporation. Arroyo Center. Santa Monica. California. P.51-55.

[18] Para más detalle ver, por ejemplo: Hicks, J. Marcus. Fire in the City Airpower in Urban, Smaller-Scale Contingencies. Op. Cit. Chapter 5. UNOSOM II, Somalia. 1999. P.70-91.

[19] Ver Soldiers in cities: Military Operations on Urban Terrain. Chapter 4. Anatol Lieven. Lessons of the war in Chechnya. 1994-96. P.57-74.

[20] A. Bousquet plantea que la ciencia de las comunicaciones y del control permitió gestionar el caos y la disrupción a través de los mecanismos del feedback de información. Definida en términos de entropía negativa, la información se convirtió en medida del orden. Ver Alain Bousquet. The scientific way of warfare. Op.Cit. P. 33.

[21] Esta reinserción de la entropía positiva en la metodología de análisis del funcionamiento de los fenómenos se logró a través del científico Ilya Prigogine. Es él que estableció la semejanza entre la entropía positiva (también calificada de “nula”) y la auto-organización. Ver Ilya Prigogine ed Isabelle Stengers. Tra il tempo e l'eternità. Editore: Bollati Boringhieri. 1989.

[22] Este concepto fue elaborado por el piloto de combate de la USAF, el Coronel John Boyd.

[23] Planteamiento hecho por Manuel de Landa y que cita Eyal Weizman en su libro Hollow land. Israel's architecture of occupation. Chapter Urban Warfare: walking through Walls. Verso. London. 2007.

[24] Ver mi artículo La ciencia del caos y la táctica de guerra en el caos en www.hacialaemanciapcion.org

[25] Swarming en inglés.

[26] Ver Joseph Henrotin. Airborne Dragon (Kurdistan Mars-avril 2003) et le potentiel conceptuel du swarming. Les Cahiers du RMES. Juillet 2004.

[27] Sobre la táctica del swarming y la teoría del caos, ver mi artículo La ciencia del caos y la táctica de guerra en el caos. Op.cit.

[28] Sobre la táctica de swarming y la no-linealidad, ver Sean J. A. Edwards. Swarming and the Future of Warfare. Rand Corporation. Santa Monica. CA. 2004.

[29] Ralph Peters. Parameters. Spring 1996, pp. 43-50. Op. Cit.

[30] Ver la constante relación que establece David H. Petraeus entre la complejidad y: la geografía de los entornos urbanos; la insurgencia; y la táctica contrainsurrectiva, en Field Manual No. 3−24. The U.S. Army and Marine Corps Counterinsurgency Field Manual. David H. Petraeus. Lieutenant General, U.S. Army Commander. U.S. Army Combined Arms Center. JAMES F. AMOS. Lieutenant General, U.S. Marine Corps. Deputy Commandant Combat Development and Integration. Headquarters. Department of the Army. Washington, DC. Marine Corps Warfighting Publication No. 3−33.5. Headquarters. Marine Corps Combat Development Command. Department of the Navy. Headquarters. United States Marine Corps. Washington, DC. 15 December 2006.

[31] Delhi (India); Karachi( Pakistan); o Cairo (Egipto), son vistas por el Capt Troy S. Thomas, de la USAF, como “un sistema altamente complejo”. Ver Slumlords. Aerospace Power in Urban Fights en http://www.airpower.maxwell.af.mil/airchronicles/apj/apj02/spr02/thomas.html

[32] Ver Ready for Armageddon. Op. Cit. P. 6.

[33] Ver Slumlords. Aerospace Power in Urban Fights. Op. Cit.

[34] Por ejemplo, Matthew Gandy es uno de esos autores. Ver Mike Davis. Le pire des mondes possibles: De l'explosion urbaine au bidonville global. Editions la Découverte. Sept. 2007. P. 134.

[35] Ver Pierre Frankhauser. Aspects fractals de la croissance urbaine.

[36] Benoît Mandelbrot llama la formación de “fractales”, “la reproducción a gran escala de partes de un todo, como ramificaciones, las cuales pueden sufrir ligeros cambios y cuya forma puede ser extremadamente irregular, interrumpida o fragmentada”. Ver Benoît Mandelbrot. Les objets fractals. Flammarion. 1995 P. 154; así como  Marc Lesort. Entretien avec Benoît Mandelbrot. Comment j’ai découvert les fractales. La Recherche Nº999. Mai 2005.

[37] Para más detalle sobre la expansión de los tugurios en el mundo, ver el excelente libro de Mike Davis. Le pire des mondes possibles: De l'explosion urbaine au bidonville global. Op. cit.

[38] El B.O.P.E. el S.W.A.T la policia de Brasil en las favelas en www.publico.es

[39] MINUSTAH: Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití. Ver Kevin Pina. Brazilian military’s experience comes full circle in Haiti.

[40] Ver Natalia Viana. Los militares brasileños y los derechos humanos en Haití en www.narconews.com. Asimismo: Maria Luisa Mendonça. Tropas da ONU en Haití acusadas de violar derechos humanos en www.elcorreo.eu.org.

 

02.03.11