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                MUJERES DE NEGRO PROTESTAN

 

 

20 AÑOS DE OCUPACIÓN SIONISTA DE JERUSALEN
 

Vestidas de negro y portando carteles del mismo color, con forma de mano y el lema de "basta de ocupación", decenas de mujeres israelíes se manifiestan todos los viernes desde hace veinte años en una céntrica plaza de Jerusalén.

Se trata de una consigna simple pero lo suficientemente molesta y provocadora como para desatar la ira de algunos transeúntes que lanzan toda clase de exabruptos contra este grupo de pacifistas que se hacen llamar "Las Mujeres de Negro".

El nombre de la organización responde a que "en general en Israel la mayor parte de la protesta pacifista la realizan mujeres, y porque pensamos que tenemos una posición distinta en la sociedad para pedir la paz", explica a Efe Nora Bendersky, originaria de Argentina y miembro del grupo desde su fundación.

Agrega que el color negro simboliza el "luto y la situación de guerra que viven israelíes y palestinos. Las mujeres en ambas partes tenemos hijos, maridos y seres queridos que mueren constantemente en este conflicto".

El movimiento nació en enero de 1988 en el fragor de la primera Intifada o "alzamiento de las piedras", cuando ocho mujeres israelíes de Jerusalén, vestidas de riguroso negro salieron a protestar contra la ocupación militar de los territorios palestinos.

Se trataba de la primera vez que las mujeres se manifestaban pública e independientemente de los hombres, aunque en la actualidad algunos de éstos suelen acompañarlas en la Plaza París de Jerusalén.

El lugar y la hora tampoco son casuales; la cita se desarrolla a escasos metros de la residencia oficial del Primer Ministro entre las 13.00 y las 14.00 hora local, cuando los jerosolimitanos ultiman sus compras antes del inicio de la jornada hebrea de descanso.

Estas mujeres apenas llegan al medio centenar en Jerusalén y tampoco son multitud en los otros cuatro puntos del país donde se repite la protesta, incluidos Tel Aviv y Haifa.

Pero se trata de la única manifestación de pacifistas que se prolonga durante dos décadas, aunque muchas lamentan no haber visto cumplido su objetivo y que el horizonte político se vislumbra de un color más negro que el de sus propias camisetas.

Ante algunos viandantes que las califican de "prostitutas" y las acusan de "fomentar el terrorismo", Nora confiesa: "No pertenecemos al consenso, aunque lo que decimos pasó a ser parte en cierta medida del consenso. El hecho de que estemos paradas acá molesta mucho, pero esa es nuestra función".

En silencio, sus compañeras aguantan estoicas los improperios de israelíes de extrema derecha y algunos ultra-ortodoxos judíos.

Según esta pacifista, los insultos son una constante desde que se iniciaron las protestas: "En su momento éramos las 'prostitutas de Arafat', aunque también se metían con nosotras por ser feministas o nos insultaban de una forma racista al decir que no somos verdaderas judías".

Con todo, Nora explica que lo peor es el silencio y la pasividad, "a veces estamos paradas y nadie reacciona".

Ada Bilu, otra veterana de la organización nacida en Jerusalén, apunta que su motivación para concentrarse cada viernes es "recordar a la gente que existe un problema, que hay una ocupación, que nada ha cambiado y la situación sólo empeora. Esto es eso, un recordatorio".

La organización, nominada en al menos dos ocasiones al Nobel de la Paz y galardonada con numerosos premios, se inspiró en el modelo de las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina.

Su mensaje es hoy universal y se ha difundido a otros conflictos y regiones del planeta como la antigua Yugoslavia, India, Alemania o Italia, donde numerosas mujeres siguen su ejemplo para luchar contra el racismo, el fundamentalismo religioso, la violencia mafiosa, la discriminación étnica o el maltrato y violencia sexista.

Las "Mujeres de Negro" en Israel forman parte de la Coalición de Mujeres por una Paz Justa, plataforma que reúne a decenas de movimientos femeninos que trabajan para lograr el fin del conflicto y que abogan, entre otras cosas, por "compartir" la ciudad santa como capital de dos pueblos.

"Nuestro único objetivo es estar presentes en las calles, ante la sociedad israelí, que hace una negación muy fuerte de lo que sucede", concluye Ada. EFE

 Portal RPP - 29 de Julio del 2008

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