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CAOS SOCIAL E INDIVIDUALISMO

 

 

Por: Hugo O'Connor
  
 

Contemplando la avalancha de vehículos atascados en la Vía Expresa del Paseo de la República, no pude dejar de preguntarme, ¿hacia dónde estamos yendo como sociedad humana?

 Y mi reflexión va más allá de la cada día más insufrible Lima. Probablemente las grandes ciudades del mundo tienen paisajes similares: cientos y miles de automóviles llevando generalmente un único pasajero (el conductor) en un descomunal derroche de tiempo perdido, combustible quemado e introducido en nuestros pulmones, sin contar con el estrés de los que saben que llegarán tarde a sus labores  o al hogar “por culpa del tráfico”.

 

Habrán promesas de reforma del tránsito de microbuses, mayor control (impuestos) a los taxistas, etc. eludiendo consciente o inconscientemente paradigmas que se reproducen diariamente: la actitud del “yo primero”, o “cada uno baila con su pañuelo” que en realidad es resultado de un creciente y extremo individualismo que se promueve en la sociedad, o sea el sometimiento del interés común a los caprichos, deseos o privilegios de cada uno.

 Somos una sociedad caótica porque el liberalismo económico se ha reproducido en cada uno de nosotros: ostentosos autos de lujo que significan un obsceno derroche de divisas, parque automotor creciendo al infinito, vehículos que solo trasladan a una persona o dos, a costa de saturar las avenidas, y trabar la circulación vial, entrampándola en las “horas punta” que son cada vez más extensas y más gente necesitada de trasladarse de un extremo a otro de la urbe.

 Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), el año 2013 se han vendido 192,300 autos nuevos, un 8% más que en 2012. Bueno, es que cada uno quiere ir a su trabajo en su propia movilidad!?

 Los dos recientes paliativos, para el transporte masivo, el Tren Eléctrico y la línea del Metropolitano, solo postergan el colapso vehicular que se avecina.

 ¿Es que todo esto es “inevitable”?. ¿Estamos acaso predestinados a ser egoístas, furibundos defensores de nuestra sacrosanta “libertad individual”, aunque sea a costa de llegar a la barbarie? …. ¿Acaso solo vivimos el presente y nos importa un pepino hacia dónde vamos?

 Ni la educación formal, ni los medios de comunicación tienen el menor interés de poner en debate los temas de fondo: por ejemplo, la aberrante sobrepoblación de ciudades, que nunca fueron diseñadas ni menos capaces de soportar la avalancha de migrantes, que individualmente huyen del atraso de la provincia, que es el abandono de la agricultura, como huyen otros compatriotas al exterior, en busca de mejores horizontes, económicos y profesionales.

 Planificación se ha vuelto hoy una mala palabra. La defensa del interés común, una grosería dicha por algún “estatista trasnochado”. Y es que en estas 2 últimas décadas, se ha satanizado en nuestro país cualquier alternativa de sociedad distinta que no idolatre el interés individual y al dinero (bien o mal habido). Nos han vendido el mito de que la ganancia individual es el motor del desarrollo.

 Mi reflexión termina por ahora, reiterando la necesidad de ir hacia una sociedad solidaria, planificada, en la que el interés colectivo sea realmente una prioridad, una sociedad en la que, como diría Federico Engels, “la producción y distribución obedezcan a un plan”. Se trata de  salvar a la especie humana de su extinción a la que nos conduce el consumismo y el depredatorio sistema capitalista neoliberal. El Programa para la Gran Transformación (*) se propuso abrir el camino de una sociedad soldaría, amigable con el medio ambiente.  Aun sigue pendiente de ser asumido por el movimiento popular y líderes que no lo traicionen.

 (*) Programa para la Gran Transformación: http://www.encuentroperu.org/plan_gobierno.htm