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    BREVE RESEÑA DE LAS CONSECUENCIAS DEL EMBARGO CONTRA CUBA                          LOS HECHOS HISTÓRICOS DEL BLOQUEO A CUBA

 

 

 

MEDIO SIGLO DE CRIMINAL BLOQUEO Y EMBARGO DE EEUU CONTRA CUBA  
HA FRACASADO

 

 

Los gobiernos cubano y estadounidense anunciaron un cambio histórico en su política bilateral, ambas naciones restablecerán relaciones y adelantarán el diálogo para poner fin al bloqueo que, según las palabras del presidente Barack Obama, ha fracasado. La batalla que ha dado el pueblo cubano no ha sido en vano.

    

 

El ex director de Le Monde Ignacio Ramonet declaró "Hoy es un gran día para toda América Latina. Todos estamos con Cuba". 

Comentarios en las redes

"El imperialismo reconoce el fracaso de su brutal política de asfixia a la Revolución Cubana. Fracasaron en Girón y en el bloqueo. Viva Cuba!" - Rafael Ramírez.

 "Cuba y Estados Unidos establecen relaciones diplomáticas, un gran paso, ahora falta lo más importante. El fin del bloqueo" - Camila Vallejo.


 

 

LOS HECHOS HISTÓRICOS DEL BLOQUEO A CUBA

EE.UU. contra Cuba desde hace 50 años es el más largo en la historia de la humanidad. El 17 de diciembre de 2014 Washington reconocía al fin el fracaso de la política de aislamiento hacia la Isla y anunciaba una serie de medidas para la suspensión del embargo económico unilateral. Estos son algunos de los hechos históricos que han marcado en este período las relaciones entre los dos países.

EE.UU. introdujo formalmente el embargo comercial completo contra Cubael 3 de febrero 1962 a través de un decreto del presidente John F. Kennedy, aunque, de hecho, el embargo comenzó casi inmediatamente después de la victoria de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 contra el régimen dictatorial de Fulgencio Batista. El 3 de enero de 1961EE.UU. rompía relaciones diplomáticas con Cuba. El Gobierno de EE.UU. recibió con hostilidad la Revolución Cubana y emprendió una serie de medidas políticas y sanciones económicas que pronto se convirtieron en un bloqueo total.

Las sanciones incluían una serie de prohibiciones tales como la exportación e importación de mercancías procedentes de EE.UU.; el comercio con subsidiarias de compañías estadounidenses en terceros países; la visita de los turistas estadounidenses a la isla. También se prohibió el uso del dólar para las transacciones financieras con otros países y se prohibió el acceso a territorio de EE.UU. de los buques y aviones cubanos. En julio de 1963 se puso veto a cualquier transacción con La Habana y se congelaron los valores de Cuba dentro de EE.UU. Desde el año 1966 las sanciones se hicieron más estrictas: se prohibió a los ciudadanos estadounidenses visitar Cuba y realizar cualquier tipo de negocio en el Estado cubano sin un permiso especial. A las compañías estadounidenses en terceros países se les prohibió trabajar con empresas cubanas, exportar a EE.UU. productos de producción cubana o que contuvieran componentes procedentes de la isla. En 1992 EE.UU. adoptó la llamada ley Torricelli que, además de establecer medidas para limitar el transporte marítimo a Cuba, prohibía el comercio de las subsidiarias de compañías estadounidenses establecidas en terceros países con Cuba. A estas medidas le siguió la ley Helms-Burton o para la libertad y la solidaridad democrática cubana, aprobada el 12 de marzo de 1996 por el Congreso de EE.UU. La norma preveía sanciones adicionales contra empresas extranjeras que mantuvieran relaciones comerciales con Cuba. Los buques que transportaban mercancías desde o hacia Cuba no podían entrar en los puertos estadounidenses. EE.UU. dejó de asignar fondos a las instituciones financieras internacionales que aportaran fondos a Cuba. Además, el documento señalaba el "desacuerdo (de EE.UU.) con la presencia de instalaciones de inteligencia rusas en Cuba (base de Lourdes)". En 2004 EE.UU. impuso nuevas restricciones: se limitaba a una vez cada tres años la posibilidad de visitar a familiares en Cuba. El tiempo de permanencia en la isla se restringía a 14 días, mientras no se permitía gastar en territorio cubano más de 50 dólares al día. En abril de 2009, la Administración Obama decidió cancelar las sanciones impuestas por George W. Bush sobre los viajes a la isla y las remesas a Cuba para los cubanos que viven en EE.UU. y quienes tienen familiares en la isla. Además, se decidió reanudar el trabajo en la isla de las empresas de telecomunicaciones estadounidenses. El 1 de agosto de 2009 el presidente Obama suspendió durante un período de seis meses la ley Helms-Burton. De hecho, esta iniciativa fue una respuesta a la resolución de la Asamblea General de la ONU del 28 de octubre de 2008 que exigía la supresión de las restricciones sobre Cuba. El presidente de EE.UU. firma cada seis meses el decreto que suspende esta ley. En septiembre de 2013 Obama prorrogó un año más las sanciones comercialesimpuestas contra Cuba con el fin de mantener el bloqueo contra la isla. Se decidió asimismo prolongar las sanciones contra Cuba en el marco de la llamada ley de Comercio con el Enemigo, alegando que respondía a los intereses nacionales de Washington. Esta norma legal llevaba vigente desde 1917 y prohibía que las empresas estadounidenses hicieran negocios con la isla. Esta norma solo afectaba a Cuba.

 

 


 

 

BREVE RESEÑA DE LAS CONSECUENCIAS DEL EMBARGO CONTRA CUBA

Impuesto desde 1962, el embargo estadounidense fue reforzado en octubre de 1992 por el Cuban Democracy Act (o “ley Torricelli”), que aspiraba a frenar la expansión de nuevos motores de la economía cubana, afectando las entradas de capitales y de mercancías, por : i) la estricta limitación de transferencias de divisas por las familias exiliadas, ii) la prohibición de seis meses a todo barco que habiendo hecho escala en Cuba quisiera atracar en puerto de Estados Unidos, y iii) sanciones contra las firmas de jurisdicciones de terceros Estados que tengan negocios con la isla. El embargo fue sistematizado por el Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act (ley “Helms-Burton”) en marzo de 1996, el cual pretendía endurecer las sanciones “internacionales” contra Cuba. Su título I generaliza la prohibición de importar bienes cubanos, exigiendo, por ejemplo, de los exportadores la prueba de que ningún azúcar cubano es integrado en sus productos, como fue anteriormente el caso del níquel. Este condiciona la autorización de transferencias de divisas a la creación de un sector privado y de asalariados. Más atrevido aún, es el título II, el cual fija las modalidades de la transmisión hacia un poder “post-castrista”, lo mismo que la naturaleza de las relaciones que se deben establecer con Estados Unidos. El Título III otorga a los Tribunales de los Estados Unidos el derecho de juzgar la demanda de daños y de intereses de una persona civil o moral de nacionalidad estadounidense, la cual se estima perjudicada por la pérdida de propiedades nacionalizadas en Cuba y reclaman una compensación a los utilizadores o beneficiarios de estos bienes. A demanda de los antiguos propietarios , cualquier nacional de un tercer país (y su familia) habiendo efectuado transacciones con estos utilizadores o beneficiarios puede ser demandado en los Estados Unidos. Las sanciones a las cuales están expuestos se encuentran en el título IV, que prevé, entre otros, el rechazo por el Departamento de Estado de visas de entrada al territorio estadounidense a estos individuos y a sus familias.

El contenido normativo de este embargo - especialmente la extraterritorialidad de sus reglas, las cuales pretenden imponer a la comunidad internacional sanciones unilaterales de Estados Unidos, o la denegación del derecho de nacionalización, a través del concepto de “tráfico”-, es una violación característica de la letra y del espíritu de la Carta de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, como de los fundamentos mismos del derecho internacional. La extensión exorbitante de la competencia territorial de los Estados Unidos, es contrario al principio de soberanía y a la no intervención en las decisiones interiores de un Estado extranjero - consagrado en jurisprudencia por la Corte Internacional de Justicia -, y se opone a los derechos del pueblo cubano a la libre determinación y al desarrollo. Entra también en contradicción sorprendente contra las libertades de comercio, de navegación y de circulación de capitales, que los Estados Unidos reivindican paradójicamente en todas partes del mundo. Este embargo es además ilegítimo e inmoral ya que ataca los logros sociales realizados por Cuba desde hace varios años y pone en peligro los éxitos - reconocidos por un gran número de observadores internacionales independientes (especialmente los de la OMC, de la UNESCO, del UNICEF y varias ONG) - como son los sistemas públicos de educación, de investigación, de salud y de cultura, y la participación del pleno ejercicio de los derechos humanos. Además, la amenaza que este dispositivo de coacción hace pesar sobre los ciudadanos estadounidenses y extranjeros extiende el alcance práctico del embargo a campos excluidos del todo o en partes de los textos, tales como la alimentación, los medicamentos o equipos médicos y los intercambios de información científica.

Los efectos económicos nefastos del embargo

 Según una fuente oficial cubana2, los daños económicos directos causados a Cuba por el embargo de los Estados Unidos desde su instauración se evalúan en más de 70 mil millones de dólares. Estos daños comprenden : i) las pérdidas debidas a los obstáculos puestos al auge de los servicios y de las exportaciones (turismo, transporte aéreo, azúcar, níquel, …); ii) las pérdidas registradas después de la reorientación geográfica de los flujos comerciales (sobre costos de flete, de almacenamiento, de comercialización, a la compra de mercancías…); iii) el impacto de las limitaciones impuestas al crecimiento de la producción nacional de bienes y de servicios (acceso restringido a las tecnologías, insuficiencia de piezas de repuesto y la puesta fuera de servicio de equipos, reestructuraciones forzadas de empresas, graves dificultades padecidas por el sector azucarero, eléctrico, de transportes, agrícola, …); iv) los obstáculos de orden monetario y financiero (imposibilidad de negociar nuevamente la deuda externa, prohibición de acceso al dólar, impacto desfavorable de variaciones de las tasas de carga sobre el comercio, “riesgo-país”, sobre costo de financiamiento a causa de la oposición de los Estados Unidos a la integración de Cuba en el seno de las organizaciones financieras internacionales …); v) los efectos perversos de las incitaciones a la emigración, incluida la ilegal (pérdida de recursos humanos y de los talentos producidos por el sistema de formación cubano …); y vi) los daños sociales afectan la población (en lo que concierne la alimentación, la salud, la educación, la cultura, el deporte …)

Si todos los sectores3 se encuentran afectados negativamente el embargo frena directamente - además de las exportaciones - los motores de la recuperación de la economía cubana, en primer lugar el turismo, las inversiones directas extranjeras (IDE) y las transferencias de divisas. Varias filiales europeas de firmas estadounidenses tuvieron que romper recientemente sus negociaciones para la administración de hoteles, ya que sus abogados anticiparon que los contratos serían sancionados por la “ley Helms-Burton”. Asimismo, la compra por grupos estadounidenses de sociedades europeas de cruceros que acostaban en Cuba, anuló los proyectos en 2002-03. Los obstáculos puestos por los Estados Unidos, en violación de la Convención de Chicago sobre la aviación civil, la compra o el alquiler de aviones, el aprovisionamiento de kerosene y el acceso a las nuevas tecnologías (reservaciones electrónicas, radio localización …), causaron pérdidas de 150 millones de dólares en el 2002. El impacto sobre las IDE es también muy desfavorable. Los institutos de promoción de las IDE en Cuba recibieron más de 500 proyectos de cooperación de compañías estadounidenses, sin que ninguna hubiera podido ser realizada - ni siquiera la industria farmacéutica y las biotecnologías, en el cual Cuba dispone de un fuerte potencial atractivo. Las transferencias de divisas provenientes de Estados Unidos siguen limitadas (menos de 100 dólares por mes y por familia) y los bancos europeos tuvieron que reducir sus compromisos bajo la presión de los Estados Unidos, los cuales hicieron saber que se exigirían indemnizaciones si los créditos se mantenían. En Cuba, el embargo penaliza las actividades de la banca, las finanzas, los seguros, el petróleo, los productos químicos, la construcción, las infraestructuras y los transportes, los astilleros, la agricultura y la pesca, la electrónica y la informática …, pero también los sectores de exportación (en los cuales la propiedad estadounidense fue dominante antes de 1959), como los del azúcar, cuyo restablecimiento es bloqueado por la prohibición de acceso a la primera bolsa mundial de materias primas (New-York), de níquel, de tabaco, de ron…

Los efectos sociales del embargo

Los anuncios del gobierno estadounidense dejando entender que sería favorable a una flexibilización de las restricciones que conciernen los productos alimenticios y los medicamentos quedaron en el aire y no podrían esconder que en la práctica, Cuba fue víctima de un embargo de facto en estos campos. La reducción de la disponibilidad de este tipo de bienes exacerba las privaciones y las necesidades de la población y amenaza permanentemente su seguridad alimenticia, su equilibrio nutricional y su estado de salud. Un drama humanitario - que parece ser el objetivo implícito del embargo - fue evitado gracias a la voluntad del Estado cubano de mantener a todo costo los pilares de su modelo social, el cual garantiza a todos, entre otros, una alimentación de base a precios módicos y un acceso gratuito a las guarderías, a las escuelas, los hospitales, las casas para ancianos … Es la afirmación de la prioridad dada por los poderes públicos al desarrollo humano la que explica la excelencia confirmada de los indicadores estadísticos de Cuba, en materia de salud, educación, investigación, cultura … la cual, a pesar de los recursos presupuéstales extremadamente bajos y los múltiples problemas debidos a la desaparición del bloque soviético.

Sin embargo, la evolución de los progresos sociales en Cuba fue comprometida por la extensión efectiva del embargo.

Las presiones ejercidas por el Departamento de Estado y el de Comercio estadounidense sobre los proveedores de Cuba, concernieron una gran gama de bienes necesarios al sector de la salud (medicamentos, destinados a las mujeres embarazadas, productos de laboratorio, materiales de radiología, mesas de operaciones y equipos de cirugía, anestésicos, desfibriladores, respiradores artificiales, aparatos de diálisis, almacenamiento farmacéutico …) y fueron hasta impedir el libre aprovisionamiento de alimentos para recién nacidos y de equipos de cuidados intensivos pediátricos4. Las capacidades de producción de vacunas de concepción cubana fueron obstaculizadas por las faltas frecuentes de piezas de repuestos y de componentes esenciales importados, lo mismo que los centros de depuración del agua. Este embargo somete hoy el pueblo cubano a injustificables sufrimientos. La escasez afectando numerosos medicamentos no fabricados en Cuba complican la puesta en marcha inmediata y completa de los protocolos de tratamiento del cáncer del seno, de la leucemia infantil, de enfermedades cardio-vasculares o renales y de SIDA por ejemplo. Además, los atentados de las autoridades estadounidenses a la libertad de circulación de las personas y de los conocimientos científicos (restricción de viajes de investigadores estadounidenses, el no respeto de los acuerdos bilaterales relativos a las visas de investigadores cubanos, rechazo en el otorgamiento de licencias de software y a satisfacer los pedidos de libros, revistas, disquetes o CD Rom de literatura científica especializada de las bibliotecas cubanas …) condujeron a incluir de facto en el perímetro del embargo campos formalmente excluidos por la ley. Se encuentra bloqueada de este modo una de las oportunidades más fecundas de desarrollar sobre una base solidaria y humanista la cooperación entre las naciones.

El embargo entra en contradicción con los principios de promoción y de protección de los derechos humanos a los cuales aspira el pueblo de los Estados Unidos y el resto del mundo.

Por todas estas razones, este embargo inaceptable debe cesar inmediatamente.

Sobre el contexto histórico véase : Herrera, R. (dir.) (2003), « Cuba révolutionnaire », L’Harmattan, FTM, Paris 2) Informe de Cuba al Secretario general de las Naciones Unidas sobre la resolución 56/9 de la Asamblea General de la ONU (noviembre de 2002), “ Necesidad de levantar el bloqueo aplicado a Cuba”. 3) Herrera, R. « Une Résistance en Amérique latine », Recherches internationales, (Paris, publicación en septiembre de 2003) 4) American Association of World Health (1997), The Impact of the US Embargo on Health and Nutrition in Cuba, The Association, Washington.

 

 

 

18 Diciembre 2014

"Solo conoceremos nuestra verdadera estatura cuando nos pongamos de pie"