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                 FORSUR Y JULIO FAVRE:

 

 

UN DESASTRE PEOR QUE EL TERREMOTO

Por:  Teofilo  Bellido
El desastre de ese engendro llamado Forsur, creado en forma vertical a gusto y medida del mesianismo de Alan García para encubrir la ineficiencia del Estado y satisfacer los voraces apetitos privatistas de los empresarios en la reconstrucción de la zona afectada por el sismo del 15 de agosto, estaba anunciado desde su nacimiento. Hoy está sacudido por una crisis.

No era ningún augurio feliz el rechazo de las autoridades regionales y locales que desde su nacimiento se sintieron marginadas de una labor de la cual reclamaban el derecho de ser ellos quienes tengan el protagonismo, la fuerza y el poder: protagonismo ganado al ser elegidos para ser gobierno en sus regiones y localidades y como tal dar solución a los grandes problemas, fuerza en el número de representantes al organismo creado y poder en la capacidad de decisión y ejecución. La burla y el insulto de incapaces rociado por el gobierno, más que personal, han quedado como una clara expresión de desprecio a los propósitos de una real descentralización que levantan las regiones y pueblos del interior.

Desde su gestación, el Forsur se estrelló con la descentralización, al pretender subordinar los planes de desarrollo regional y las decisiones del pueblo y sus autoridades electas al manejo centralista del gobierno y a ese organismo, constituido mayoritariamente por personajes designados a dedo por el gobierno central, de quien dependen, y con poderes absolutos.


Al rechazo de la población y la exigencia que Julio Favre se vaya, le siguió la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, José Climper y Henry Day. Ahora el empresario de los pollos, cobijado en las alas gubernamentales, instalado y despachando cómodamente desde su oficina del Edificio de Petro Perú en Lima, muy distante de Pisco, Chincha, Ica, Huancavelica y demás lugares en problemas, disfrutando una taza de caliente y aromático café y opíparos almuerzos en algún lujoso restaurant, ha pedido que el Congreso de la República modifique el proyecto de reconstrucción del Sur, pensando que tal vez los problemas no resueltos se van a solucionar solos, con una norma legal y sus buenos deseos que así sea.

La propuesta de reducción del directorio del Forsur, es un manotazo de ahogado. Lo real es que este señor, que no exhibe ningún resultado visible, no puede reunir el directorio por ineficiente y falta de liderazgo, igual la propuesta de otorgar autorización a los municipios para la autoconstrucción de la zona, es el reconocimiento que el Forsur del cual es “presidente” no funciona; sin embargo, a pesar de ello, quiere que siga igual en el manejo de las decisiones y la parte ejecutiva y las municipalidades sean solo para cumplir las órdenes del gobierno central.

Forsur es un desastre y está en crisis, solo el gobierno y el inefable Julio Favre no la aceptan; ha demostrado incapacidad y es el momento de su desaparición.

La reconstrucción de la zona devastada por el sismo del 15 de agosto debe ser una oportunidad para el desarrollo y modernización de esos lugares, donde las obras y planes prioritarios sean resueltos con la efectiva participación de sus autoridades elegidas y del pueblo organizado, con la población organizada y con presupuestos asignados, rendición de cuentas y permanente fiscalización de sus resultados. Es decir una reconstrucción democrática y transparente

23 12 2007     

"Solo conoceremos nuestra verdadera estatura cuando nos pongamos de pie"